Sobre Mí

«Yo pensaba que mi negocio iba bien, pero por debajo se estaba fraguando el desastre sin que me diese cuenta…»

Todo bien?

Desde que puse en marcha mi pequeña empresa de traducciones técnicas, todo eran felicitaciones y recomendaciones por parte de nuestros clientes.

Yo estaba muy satisfecho. Hasta había contratado 4 personas (lo cual es un paso importante para alguien que, como quien dice, acaba de empezar. Es sobre todo una responsabilidad).

Pero viendo cómo íbamos, ya desde el primer año, todo pintaba de maravilla.

Y sin embargo, el desastre se estaba fraguando en ocultamente…

La caída al abismo

De un día para otro, por motivos totalmente ajenos nosotros, nuestros clientes decidieron que no iban a seguir haciendo las traducciones técnicas que hasta habíamos hecho.

En un caso, había habido un cambio estratégico en la empresa. En otro, había cambiado la persona que dirigía el departamento y quería trabajar con otra gente que conocía. En otro, veían que no vendían más por tener estos productos traducidos. Y así.

Nada que ver con la calidad de nuestro trabajo.

¡Pánico! ¿Y ahora?

De golpe, mi situación había dado un vuelco: de “idílica” a una caída libre.

 Caída al abismo.

Porque, fuera de estos tres grandes clientes, no teníamos nada más.

Ni perspectivas. Ni contactos. Ni… nada, de nada.

Un largo peregrinar

Empecé un proceso que me dio vergüenza en muchas ocasiones, y a veces me hizo sentirme casi humillado.

Estaba sin dinero.

El cajero automático se quedaba con mis tarjetas cuando intentaba sacar dinero; tenía utilizar una tarjeta para sacar algo de dinero y pagar la hipoteca, pero como me las fue incautando el banco, tuve que pedir a mis padres para poder comer…

Por supuesto, tuve que despedir a las personas que había contratado.

Me vi llamando que llamar a gente que conocía – algunos de ellos habían trabajado en otra empresa bajo mi supervisión – y pedirles algo de trabajo…

Bueno, creo que te haces una idea.

Mi peor pesadilla hecha realidad.

De sentirme un pequeño empresario exitoso, a andar  mendigando algo de trabajo para poder comer.

Y, por supuesto, sentía que había fracasado.

Hasta entonces, nunca había vivido algo así.

Así que no lo llevaba muy bien que digamos.

Epifanía

Un día, hablando de esto con un amigo, me vino una idea muy clara.

De una claridad meridiana y de una certeza absoluta:

No me había enterado de qué iba la película.

La idea me cayó como del cielo.

Probablemente de tanto haberle dado vueltas al asunto.

Me había pasado estos dos años y medio dedicándome a hacer proyectos buenos, incluso excelentes. A entregar traducciones de gran calidad… pero se suponía que yo era empresario y no había hecho nada en ese aspecto…

Es decir, no había estado haciendo lo que tenía que hacer.

De hecho, conforme pensaba esto, una parte de mí reconocía que había cosas que en el fondo sabía que había que hacer y no las había hecho. Pensando que en mi caso no hacía falta.

Porque todo iba bien.

Todo eso de marketing, por ejemplo. Ventas también…

Afortunadamente, antes había trabajado varios años en una empresa de traducción y me había ocupado de varias áreas: producción, comercial… y así me di cuenta de que en lo que respecta a mi pequeño negocio, me había centrado en la traducción, pero había desatendido totalmente el negocio.

Por algún motivo, me había puesto el “chip” de ser buen traductor, y no el de ser buen empresario.

Con la fantasía de que si hacía un buen trabajo profesional, lo demás vendría.

Esa fantasía que tanto daño hace a los pequeños negocios.

Cambio de mentalidad

Una vez que “cambié el chip”, por así decirlo, estaba absolutamente claro lo que había que hacer.

Sólo quedaba hacerlo.

Empecé un proceso de aprender todo lo que no sabía sobre estrategia, ventas, marketing, finanzas.

Todo a fuerza de libros que iba encontrando: en aquella época, no todo estaba en internet como ahora y había que esforzarse mucho más para obtener información.

Trabajaba haciendo traducciones para otros por las mañanas, y por la tardes iba aprendiendo y desarrollando el negocio.

Implantando la estrategia, identificando un nuevo ángulo para diferenciarnos, definiendo un nuevo nicho, haciendo llamadas en frío…

La luz al final del túnel

Al cabo de 18 meses, los resultados comenzaron a entrar (¡un cliente en Finlandia que quería su producto traducido a 4 idiomas y en 2 plataformas diferentes!).

Tres años después ya había contratado 10 personas y teníamos cerca de 30 traductores autónomos por diversos países.

Clientes en toda Europa, EEUU y Japón.

Al final, la empresa me permitió tomarme un par de años sabáticos, vivir dónde y cómo quería entonces.

Final feliz

Después de unos años sabáticos, la vida me llevó en una dirección completamente distinta: ayudar a otros a hacer lo que yo había hecho.

Tanto antes, como ahora, sigo viendo muchos, muchísimos pequeños empresarios, o profesionales independientes que caen en la misma mentalidad errónea que yo tenía.

Así que, con lo que he aprendido, intento ayudar a gente que está en situación similar: trabajan mucho, pero no en lo que hace que su negocio sea sólido y rentable.

¿Soy millonario? No.

Afortunadamente, he podido cumplir muchos otros de mis sueños: vivir como quiero, por ejemplo.

Vivo en un cortijo en Las Alpujarras de Granada.

Veo las montañas todos los días. Desde mi ventana.

El mar está a 30 minutos, la montaña a 50.

Trabajo pocas horas, tengo mis tardes libres para dedicarme a lo que quiero, mi familia, la finca…

En otoño e invierno, enciendo la chimenea y nos calentamos con leña que viene de nuestros olivos.

Comemos hortalizas de nuestro huerto, y usamos aceite de nuestros olivos.

El éxito lo define cada uno…

¿Cómo lo defines tú?

¿Cómo te cercioras de que te estás acercando realmente, y que no estás haciendo, como hice yo, cosas que trabajan en contra de tus objetivos?

Recuerda algo muy importante:

El éxito empresarial no es aleatorio

Depende de cosas concretas.

De que hagas cosas concretas.

Cada uno define el éxito como quiere.

Yo no te puedo ayudar a hacerte millonario.

No es a esto a lo que me dedico.

Pero sí te puedo ayudar a convertir tu proyecto en un sistema diseñado para que funcione sólidamente, pueda crecer de manera razonada y te permita vivir como quieres, trabajando menos, y con más cabeza.

Que sirva para que tu vida sea más satisfactoria, tú y tu familia podáis vivir mejor, con más tranquilidad, que tengas tiempo libre y puedas dar sentido a lo que tu vida supone y el papel que tu proyecto representa en ella.

Esta es la situación que me dedico a resolver con el servicio de XLNS Coaching Empresarial.

Ayudar a personas talentosas, inteligentes, con ideas, con pasión y ganas de hacer cosas – gente como tú – a que su proyecto salga adelante y sea exitoso.

Y que puedan aportar todo esto a la sociedad, a la vez que obtienen satisfacción personal, y seguridad y tranquilidad para ellos y los suyos.

Que tu empresa esté al servicio de tu vida y no al revés.

Todo esto no se puede contar en una página.

El cambio de mentalidad requiere tiempo, constancia y paciencia.

Una manera en la que quizá te puedo ayudar, para empezar, es descargarte mi ebook, donde te explico 5 cosas que deberías dejar de hacer, para permitir que tu empresa crezca sana y fuerte.

Y de regalo adicional, también recibirás un caso práctico de una clienta que hizo su proceso de coaching empresarial conmigo.

Cómo pasó de estar completamente desbordada, de acá para allá constantemente, con dificultades para llegar a fin de mes, y totalmente implicada en la producción de su negocio, a trabajar sólo por las mañanas, multiplicar por 5 su facturación, tener 2 hijos y embarcarse en otros proyectos profesionales y empresariales.

Quizá te sirva de motivación y ejemplo. Si ella lo hizo, tú también puedes.

No se puede ayudar a todo el mundo.

Pero igual a ti no te puedo ayudar

  • Al que quiere hacerse rico rápidamente, no lo puedo ayudar.
  • Al que piensa que la eficacia por sí misma es un objetivo, no lo puedo ayudar.
  • Al que quiere engañar a sus clientes o empleados, no lo puedo ayudar.
  • Al que sólo piensa en el precio y a corto plazo, no lo puedo ayudar.
  • Al que busca dar el pelotazo, no lo puedo ayudar.

No podemos ayudar a todos.

No digo que esto esté mal, sólo que no es algo en lo que yo te puedo ayudar.

Pero si buscas un negocio que funcione, que sea estable, que te permita vivir como quieres, entonces quizá sí te pueda ayudar.

Para empezar, puedes descargarte mi ebook, donde te explico 5 cosas que deberías dejar de hacer, para permitir que tu empresa crezca sana y fuerte.

Y de regalo adicional, también recibirás el caso práctico de esta clienta de la que te hablo más arriba. 

Además te apuntaré a mi lista de correos y recibirás periódicamente pequeñas píldoras orientativas sobre cómo llevar mejor y de manera más eficiente tu pequeño negocio. 

Verás cómo tu negocio te lo agradece.

Descárgate el e-book. Creo, que te puede ser muy útil.

Te enviaré, también, el caso práctico de Katherine.
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