¿Necesito coaching?

¿Necesito coaching empresarial?

¿Cómo saber si necesitas coaching empresarial?

Se habla mucho del coaching y lo cierto es que no es para todo el mundo. Todos hemos visto, en televisión, o en otros lugares, gente que hace "coaching" y que no sabemos muy bien qué tiene que ver con nosotros. O, que puede que parezca interesante, pero no está claro qué efecto puede tener sobre mi empresa.

 

Para saber si lo que te ofrezco es para ti, necesitarías cumplir alguna de estas características:

  • Tienes una empresa pequeña o mediana, desde hace dos o tres años y, aunque funciona, no acaba de salir adelante.
  • Llevas tiempo con tu empresa, pero no logras dejar de ir de acá para allá, apagando fuegos. Empiezas a darte cuenta de que si no haces algo diferente, lo más fácil es que dentro de 10 años, con suerte, sigas igual.
  • Tu empresa parece funcionar, pero en el fondo no sabes por qué: si hay un bajón de ventas, no sabrías a qué atribuirlo, ni qué hacer para evitarlo o corregirlo.
  • Tienes una empresa pero en realidad si no vas a trabajar tú, las cosas no salen. No te resulta posible ausentarte un par de meses, por ejemplo, sin que suponga un verdadero desastre.
  • Estás a punto de lanzar una empresa, pero ya has tenido alguna anteriormente y no han salido bien del todo. Ya sabes que con tener ganas e ilusión no es suficiente.
  • A pesar de la situación actual, piensas que en realidad eres el principal responsable (de 75% en adelante) de donde se encuentra tu empresa ahora mismo.
  • Has conseguido que tu empresa funcione de manera eficiente, pero ahora va siendo hora de traspasarla a otros y te estás encontrando dificultades.

También te podrías beneficiar del coaching en dos casos "extremos".

  • Tienes una empresa que iba bien, pero ahora está "en las últimas". (Ya he trabajado con algunas empresas cuyos propietarios sólo tenían la alternativa de cerrar).
  • Estás empezando una empresa, no tienes experiencia previa, pero te das cuenta de que con ayuda externa de este tipo, puedes agilizar el proceso y evitar caer al menos en las trampas más peligrosas.

Estas dos son "extremas" porque la empresa, en una está en situación extrema, y en la otra, el emprendedor está en situación de "euforia" personal. No son imposibles, pero suponen un mayor reto. Sin embargo, si te ves dispuesto a aceptar que hay muchas cosas que posiblemente tengas que cambiar y estás dispuesto a salirte de tu área de confort, puede ser un viaje inolvidable.