Convertirse en empresario

El artesano que se convirtió en empresario

Imagina que te dedicas a hacer figuritas. Eres artesano y haces figuritas de barro. Decides cómo va a ser la figurita: más alta, más baja, más gruesa, más oscura, más clara... hueca, maciza, esmaltada, cocida, pintada, secada al sol… Haces con la arcilla lo que consideras que mejor se ajusta a lo que quieres conseguir... dedicas toda tu atención a decidir cómo será y a hacer lo necesario para que salga como quieres. Conforme va saliendo, la retocas para mejorarla o cambiarla.

Ahora, imagina que te va tan bien con las figuritas, que decides montar una empresa que vende figuritas. Ahora eres empresario y la figurita, es decir, el foco de tu atención a diario ha de ser la empresa: cómo de grande, de pequeña, de alta o de baja, de qué color, etc.Iigual las figuritas que vende tu empresa, a partir de ahora, ya no las haces tú.

Mi producto ya no son las figuritas, sino mi empresa

Cuando soy empresario, el producto que estoy creando es mi empresa. Lo que vendo u ofrezco es la excusa para mi empresa.

Sin embargo, la mayor parte de los empresarios, cuando ponen su empresa, en realidad lo que quieren hacer es seguir haciendo figuritas. Seguir haciendo lo que hacían antes de montar su empresa, solo que más. Más figuritas, más horas... pero básicamente lo mismo. Y todo lo que tiene que ver con llevar la empresa (que es su verdadera profesión, ahora) consideran que les quita tiempo de lo que en realidad quieren hacer.

Recuerda esto: mientras eres artesano o profesional y haces figuritas, o diseñas páginas web, o cortas pelo, o haces planos de casas... todo el mundo pensará que eres mejor o peor en tu papel en función del resultado de tu profesión, de las cosas que haces. Es decir el éxito y la satisfacción profesional proceden de un buen desempeño profesional.

Una vez que montas una empresa, todo el mundo pensará que haces mejor o peor tu papel en función de cómo va tu empresa, ¡no de cómo de bonitas son tus figuritas! Es decir, el éxito y la satisfacción profesional proceden de una empresa con buenos resultados empresariales.

Fundamentos igual que la profesión

Y de igual manera que hacer figuritas tiene sus fundamentos (el tipo de barro, el tipo de cocción, los colores, los esmaltes) y sus herramientas, gestionar y dirigir una empresa ¡también tiene sus fundamentos y sus herramientas! De hecho, dirigir una empresa es una profesión, una carrera universitaria.

Ahora que tienes tu empresa, la actividad diaria es muy diferente, claro. Pero sobre todo el centro de tu atención ha de ser muy diferente. Y es aquí donde se encuentra el inicio del camino para convertirse en empresario.

Aquí puedes leer una fábula sobre el cambio de perspectiva.

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